Caracas, Venezuela. Mientras las cifras macroeconómicas muestran una leve brisa de alivio para el continente, los presupuestos familiares siguen sintiendo el peso de la cesta alimentaria. De acuerdo con los datos más recientes de los organismos de Naciones Unidas —encabezados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)—, América Latina y el Caribe han logrado encadenar varios años consecutivos de reducción en la prevalencia del hambre. La tasa de subalimentación regional cayó al 5,1%, lo que significa que más de seis millones de personas abandonaron la condición de hambre extrema en el último ciclo.
Sin embargo, el panorama latinoamericano está lejos de ser uniforme, y detrás de las estadísticas globales se esconde un marcado contraste geográfico y social.

Las dos caras del continente
La recuperación ha tenido motores claros en el Sur del continente. Países como Brasil, Uruguay, Costa Rica y Guyana registran niveles de subalimentación por debajo del 2,5%, aproximándose al umbral de erradicación técnica del hambre. Esta mejora regional se apoya en una desaceleración de la inflación de los alimentos, la ampliación de programas de protección social e inversiones en el sector agroalimentario.
Por el contrario, el Caribe y algunas zonas de Centroamérica viven una realidad opuesta. Haití continúa arrastrando el índice más alarmante de la región, con más de un 54% de su población afectada por la subalimentación debido a crisis políticas y climáticas.

El dilema de la mesa venezolana: ¿Más alimentos, pero menos nutrientes?
En el caso venezolano, los informes de la FAO reflejan una tendencia compleja. Por un lado, se reconoce una disminución progresiva en el índice de subalimentación cuantitativa en comparación con los años más agudos de la crisis, lo que muestra mayor disponibilidad de productos en el mercado.
No obstante, las agencias de la ONU y especialistas de la región encienden las alarmas en el aspecto cualitativo: la calidad nutricional y la capacidad de pago.
- Nutrición en riesgo: La malnutrición estructural y las deficiencias de micronutrientes continúan golpeando de manera desproporcionada a las mujeres y a la población infantil.
- El costo de la dieta sana: Pese a la mayor oferta en anaqueles, la brecha entre el salario promedio y el costo de una dieta saludable balanceada (proteínas, lácteos, frutas y vegetales) deja a millones de hogares dependiendo de carbohidratos de bajo costo para cubrir sus calorías diarias.
- Causas subyacentes: El impacto persistente de la inflación y la falta de datos oficiales continuos sobre el poder adquisitivo real impiden diagnosticar con total exactitud el alcance de la inseguridad alimentaria moderada en el país.
Saturación de calorías, escasez de salud
El reporte internacional concluye con una advertencia para toda América Latina: la región enfrenta una paradoja nutricional. Al tiempo que más de 33 millones de personas continúan sufriendo de hambre, la imposibilidad de costear alimentos frescos ha disparado las tasas de sobrepeso y obesidad. La dieta más accesible suele ser la menos nutritiva, un reto estructural que los países latinoamericanos deberán saldar si aspiran a cumplir las metas de desarrollo global en los próximos años.
Por Redacción Curadas
Somos Curadas.com Tu compañía en información
Únete a Curadas en tus redes sociales y aplicaciones favoritas
Nos alegra que te guste Curadas y quieras unirte a nosotros. Tienes varias formas de ser parte de Curadas:
- Síguenos en las redes sociales
- Entra a un grupo de Telegram o WhatsApp
- Recibe nuestro boletín en tu correo electrónico
Aquí tienes los enlaces a las redes sociales de Curadas
Recibe nuestro boletín por correo
Si quieres decirnos algo:
- Comenta al final de cualquiera de nuestras publicaciones
- Menciónanos en las redes sociales
- Escríbenos a info@curadas.com
🗣️ Únete a la conversación
Inicia sesión con tu cuenta de Telegram en un clic para debatir esta noticia con la comunidad de Curadas, libre de spam.