Escenas comunes como hombres que no se lavan las manos después de ir al baño, dispensadores de jabón vacíos en aseos públicos o restos de pastillas sobre el lavabo aprovechados hasta sus últimas consecuencias (mientras hagan algo de espuma, valen) parecen ciencia ficción cuando la realidad se ha convertido en una distopía. El jabón ha dejado de ser accesorio para volverse fundamental. La recomendación de las autoridades sanitarias de lavarse las manos constantemente con él para evitar el contagio han desvelado a muchos su importancia como arma sanitaria.
Leer más