La historia y la verdad… ; por Ángel Alberto Bellorín
A propósito de una entrevista que circula por las redes realizada a la Sra. Margot Pérez Chalbaud hija del General Pérez Jiménez.
A propósito de una entrevista que circula por las redes realizada a la Sra. Margot Pérez Chalbaud hija del General Pérez Jiménez.
Comparto con mucho orgullo esta entrevista a mi compañero y amigo, el Coronel y Doctor Fernando Falcón. De esa entrevista que no tiene desperdicio me permito este párrafo.
Luego de algunas conversaciones con amigos que disienten de mi apreciación y escuchar observaciones muy respetables sobre esa afirmación, procedo en esta entrega a exponer mis argumentos.
Como es mi costumbre escribo sobre el deber ser Constitucional. El encargado del poder seguirá haciendo lo que le provoque, pero estos son los argumentos. Espero aquellos que lo puedan rebatir en sana dialéctica.
Ahora que se debate el dilema de nuevas primarias, pocos escriben sobre las experiencias de las tristemente célebres primarias opositoras del 2012 donde sin duda alguna ganó el chavismo.
En mi tesis doctoral para optar al título de «DOCTOR EN DERECHO mención Derecho Constitucional» por allá por el año 2005, sostuve un argumento que generó polémica durante la defensa de tesis, pero que pude desmontar con argumentos y pruebas contundentes.
Continuando con lo planteada en mi escrito inmediato anterior sobre lo que en humilde criterio subyace en la utilización política del término reserva activa, procedo a seguir mi explicación.
Es una realidad sin discusión que el depredador comunismo tropical ha logrado mantenerse por más de veinte años en nuestro país y que su poder destructivo y de aniquilamiento social de toda la racionalidad y moralidad conocida, es una consecuencia notoria. Por supuesto que en gran parte lo han logrado.
La eclosión informativa de esta era de redes sociales permite que tanto la verdad como la mentira compitan en una batalla de dimensiones épicas por prevalecer y aunque las oportunidades parecen equitativas, es evidente que corresponde a las personas decidir en qué creer y eso me recuerda el famoso bolero que da título a mi escrito.
Existe un aforismo jurídico desconocido por aquel que estudió la abogacía sólo para tener un título y no para aprender el derecho como instrumento de la justicia y en base a ese conocimiento, tratar de ser útil para el bien común social y nacional.
Es más triste que lamentable el evidente desconocimiento jurídico que existe en Venezuela sobre los ascensos militares.
En un país como Venezuela la Constitución de la República, en vez de ser el pacto social de obligatorio cumplimiento para los funcionarios en gestión de gobierno, ha sido, es y seguirá siendo por mucho tiempo un simple «parapeto» que todos mencionan pero que en realidad poco importa cumplir.
«La justicia no puede ser ni bondadosa ni perversa , sólo justa. (Angel Alberto Bellorin….)..
«La justicia no puede ser ni bondadosa ni perversa , sólo justa. (Angel Alberto Bellorin….)..
El verdadero problema, el más grave es la verdad oculta que como un cáncer actúa. Me refiero a la cantidad de títulos regulares que son entregados por muchas universidades tanto públicas como privadas sin cumplir mínimos requisitos de exigencias intelectuales
Fue en el 2015 cuando por vez primera hice público este escrito. Que sirva como pastilla de memoria para el que quiera entender porque llegamos a este juicio.