Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo
Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo

Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, VIII Fase – 82da. entrega

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(Continuación)

La actuación del Gobierno de Guyana en la actualidad, se ha reacomodado sobre una posición sustantiva dependiente del dictamen a ser emitido por un tercero, que en este caso se corresponde con la decisión de la Corte Internacional de Justicia sobre la validez del Laudo Arbitral de París de 1899; esta actuación adoptada unilateralmente, además de quitarle el frágil antifaz que mantuvo ante los ojos del mundo mientras se entendía con Venezuela en el marco del Acuerdo de Ginebra de 1966, le permitió demostrar sus verdaderas y malévolas intenciones, clavando finalmente la estaca retorcida sobre un basamento jurídico incumplido, intentando esconderse bajo la falda y pantalones de otros países que atienden únicamente sus propios intereses y valiéndose de discursos que sustentan la hipocresía de sus intenciones en querer llegar a un arreglo sobre la controversia limítrofe en el espacio geográfico integral del Esequibo.

De hecho, su discurso ante la comunidad y opinión pública internacional, se sigue valiendo de manipulaciones en su discurso, al buscar el apoyo de otros Gobiernos con base a la sustentación de la no viabilidad de pequeños Estados, hecho que luce para el Gobierno de Guyana como un puntal justificativo completamente falso. Para ello, parto del principio en que el espacio geográfico integral es ciertamente la base física esencial de un país, y dependiendo de este, se determina la calidad para con la población que habita en el mismo. Sanguin, (1981) ha manifestado que “es preferible un Estado pequeño, con su población regularmente repartida, a un gran Estado, con poca población y desparramada”. Este es el caso de Guyana con la población que la habita y, la distribución de la misma, donde en el Esequibo apenas se encuentra entre el diez y doce por ciento de su totalidad, siendo ese el sector de mayor extensión territorial.

Esta particularidad tiene conexión con el vasto territorio que engendra efectos de barrera, como vacíos que se han intentado atomizar y llenar mediante políticas de colonización, tal como ocurrió con Guyana desde el momento en que Gran Bretaña con responsabilidad frontal y directa de los Estados Unidos y, atendiendo a los intereses imperialistas de la época, le despojó el Estado Esequibo a los venezolanos, trasladando a la población de raza negra y posteriormente hindú, hasta lograr un poblamiento mayormente concentrado a la margen derecha del río Esequibo, y no sobre el espacio geográfico esequibense.

Existen Estados que han superado dificultades que abrigan un sin número de limitaciones, dotándose de estructura jurídica que los une con el Estado vecino más grande, permitiéndoles mantenerse como tal, siendo uno de ellos San Marino, el cual se encuentra unido económicamente con Italia, así como Liechtenstein con Suiza, y Mónaco con Francia. Esta anexión ha logrado que esos pequeños Estados puedan tener una muy sensible y aplaudida estabilidad económica.

En el contexto referencial relacionado con los pensamientos teóricos sobre la materia, es necesario hacer reticencia a la extensión territorial, como factor que no tiene el valor determinante que tan a menudo se le atribuye al comparar los grandes y pequeños Estados, aún con igual densidad poblacional. En cambio, sí juegan un rol trascendental, la organización económica y las cualidades de la Nación, y ésta es la razón por la que sean falsas ciertas tesis como las de la superficie óptima de un Estado o el espacio vital. La calidad priva y ello es un punto ineludible e indiscutible.

La República de Trinidad & Tobago tiene en la actualidad un poco menos del doble de habitantes que Guyana. Pero el espacio geográfico integral trinitario tiene exactamente la décima parte de la superficie de Guyana. Con la histórica entrega territorial correspondiente a Venezuela, Surinam y Brasil, los 5.000 kilómetros cuadrados de Trinidad / Tobago contra los 50.000 kilómetros cuadrados originales de Guyana, le estarían dando una clara acepción a la correspondencia de extensión del espacio territorial, que no puede dar cabida al supuesto arrinconamiento imperialista por parte de Venezuela, en el que Guyana ha utilizado este manipulado argumento en su doble discurso para descalificar a nuestro país.

Otras Naciones, como Corea del Sur, cuya superficie territorial equivale a nuestro Estado Bolívar y, sin embargo, alberga a más de 40.000.000 de habitantes; Israel posee 21.000 kilómetros cuadrados con 5.000.000 de habitantes, Suiza con 41.293 kilómetros cuadrados y 7.000.000 de habitantes, Bélgica con 30.500 kilómetros cuadrados y 10.000.000 de habitantes, demuestran con su capacidad, organización y desarrollo sostenido, que la extensión territorial no juega un factor fundamental en la territorialidad e integridad territorial como lo ha querido señalar Guyana, al intentar tergiversar la imagen de Venezuela y sus legítimas pretensiones ante la comunidad internacional.

En el continente americano, además de Trinidad & Tobago, existen otros Estados pequeños como Costa Rica con 51.000 kilómetros cuadrados y 3.300.000 habitantes y Puerto Rico con 8.897 kilómetros cuadrados y 3.200.000 habitantes, entre otros, siendo éstos dignos de reconocimiento por la grandeza de sus pueblos, su historia, independencia, soberanía e integridad territorial. En los albores del siglo XXI, se ha planteado la vía de la integración del Caribe como necesidad imperante en el campo geopolítico. Se afirma que la viabilidad del área del Caribe está íntimamente ligada al Mercado Común, al Banco de Desarrollo, a las empresas y a la sustentabilidad integrada. Esto último exige mucho más que programas eminentemente comerciales o supuestos basados en costos y ventajas comparadas, por lo que este esfuerzo requiere nutrirse de mayor profundidad política y económica, acompañada del entendimiento filosófico propio de la racionalidad que impera actualmente en la sociedad. Venezuela en esta materia, es médula espinal, y Guyana debería inmiscuirse en esta ventajosa oportunidad, pero no precisamente mediante la extracción ilegítima de los recursos existentes en el Esquibo, y que no le pertenece, hecho que más temprano que tarde tendrá que desistir, a pesar de sus ofensivas políticas y acompañamientos silentes de otros actores que han intervenido inadecuadamente, con elevado sentido de irresponsabilidad.

Allí entran en combinación los elementos que permiten visualizar distintas maneras de afrontar la reivindicación del espacio geográfico integral del Esequibo: las políticas y acciones para lograr la atracción y, a través de la conexión
para alcanzar una posible integración binacional
. Ello permitiría conformar una plataforma sólida que atiende intereses comunes de ambas Naciones, originando sustanciales cambios en las capacidades de respuestas de las poblaciones, dándole el giro a la diplomacia y, demostrando con resultados tangibles que la alianza con Venezuela es adecuada y proclive a los intereses geopolíticos reinantes.

Por otra parte, la incorporación, es definida en la Enciclopedia jurídica Oikus (1999), como la acción de unir o agregar una cosa a otra con dependencia de ella; es la agregación de una nación a otra. En este sentido, con respecto al Derecho Internacional Público, significa la incorporación a un Estado de un territorio que hasta entonces estaba fuera de su soberanía. La incorporación puede ser legítima o ilegítima. Tendrá el primer carácter cuando recaiga sobre territorios nulos o cuando se origine en convenios libremente pactados entre la nación cedente y la cesionaria. La segunda forma de acción se obtiene por la fuerza de las armas.

Guyana es un Estado pequeño, caracterizado por su vulnerabilidad, frágil inserción y escasa capacidad de proyección en el escenario geopolítico mundial; el descubrimiento de yacimientos petrolíferos en los espacios acuáticos del Esequibo, ubicados estos en la América Meridional, constituye una coyuntura que le genera un respiro parcial, pero que también no le permite desligarse de algunas realidades, en el que se han originado acelerados cambios y bloques de integración; por lo que la debilidad guyanesa tenderá a incrementarse y no a fortalecerse, como lo ha pretendido hacer ver el Gobierno de ese país, dado que internamente se viene expresando en algunos problemas de gobernabilidad administrativa y el ejercicio de la soberanía, no sobre el espacio geográfico integral esequibense, sino inclusive en el territorio de Guyana ubicado al este y no al oeste del Río Esequibo. Externamente, se manifiesta en la incapacidad de confrontar la agresión de las amenazas existentes y las nacientes.

Es evidente que las políticas económicas aplicadas mundialmente en cuanto la necesidad del crecimiento permanente de los Estados, no cumplen con sus propios objetivos, además de promover el incremento de frustraciones en cuantas expectativas puedan incidir en la seguridad de las naciones, donde Guyana se caracteriza por la inseguridad referida comparativamente con Venezuela sobre la dimensión de la defensa integral y los ámbitos del interés nacional.

El riesgo de Guyana como nación pequeña con instituciones débiles ha crecido, aún con el apoyo de la Comunidad Británica de Naciones y la CARICOM. En el ámbito interamericano, es un fuerte obstáculo para el desarrollo de la seguridad colectiva hemisférica, dado que agrega inestabilidad a un sistema caracterizado por ineficiencia y fragilidad política, social y económica, al no cohesionar el entendimiento entre los distintos grupos dominantes. Y por ello, considero que el Estado venezolano, mientras aguarda la actuación y decisión de un tercero, está desaprovechando una gran oportunidad de hacer valer definitivamente sus derechos históricos, que gritan por todos los puntos cardinales “el Esequibo es de Venezuela”. Ya basta.

Por: CA (r) Dr. José Chachati Ata

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