Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo
Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo

Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, VIII Fase – 83ra. entrega

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(Continuación)

En un marco de antagonismos cuya mescolanza de sensibles eventos geopolíticos y geoeconómicos manejados abiertamente para atender los intereses de algunos países, gobiernos y organizaciones en el contexto mundial, el tema sobre el espacio geográfico integral del Esequibo, ha venido adquiriendo un baluarte de primer orden que ha merecido un complejo estudio, en el que la dinámica e interacción de las distintas variables que se han sumado a la ecuación del litigio respectivo, requieren también la evocación de eventos históricos correspondientes a la realidad manejada cual caja negra en un marco procesal, en el que se aprovecharon y se adjudicaron los ingleses de un territorio que no les pertenece, todo ello, a espaldas del Gobierno de Venezuela, sin darle espacio de participación alguna a los connacionales de aquel momento, pero también, es necesario extraer eventos significativos de reciente data, ocurridos lurgo de la firma del Acuerdo de Ginebra de 1966.

Cuando Chedy Jagan fue Primer Ministro de la Nación colindante con Venezuela al este del Río Esequibo, declaró que los guyaneses prefieren ser venezolanos que continuar siendo colonia británica, y un año después, Venezuela ratificó ante la X Conferencia Interamericana, la solidaridad con las justas reclamaciones territoriales a los pueblos de América, ocupados por naciones extra-continentales, y ello se hizo, en frontal apoyo a lo que es hoy en día la República Cooperativa de Guyana, cuya tendencia en el tiempo, indistintamente de los Gobiernos de Venezuela, de sus partidos y olores, fue la de buscar como nación vecina, la integración binacional con ese país, recibiendo a cambio, continuas estocadas cargadas de trabas, descalificaciones, acusaciones infundadas, ofensas, y perversas actuaciones que soslayan el ámbito jurídico que enmarca el Acuerdo antes mencionado, así como, el aprovechamiento de los recursos que les pertenece a todos los venezolanos, con el silencio complaciente de organismos internacionales.

En el contexto presentado, es necesario recalcarles a todos los venezolanos y guyaneses, en especial, a quienes manifiestan hoy en día que ese territorio está perdido (porque hasta eso me han escrito en algunos comentarios recibidos), que una integración binacional ajustada a la realidad y a los cambios en el nuevo orden mundial entre la República Bolivariana de Venezuela y la República Cooperativa de Guyana, permitiría fundamentalmente:

  1. Abordar adecuadamente el tema del litigio territorial en un marco ajustado a la realidad y a las bases jurídicas existentes, a propósito de encausar adecuadamente la reivindicación integral del espacio geográfico venezolano en el Esequibo hacia una solución pacífica, práctica y satisfactoria, hecho que ha socavado la histórica lesión que afectó la territorialidad y salvaguarda de la integridad territorial de la Nación por más de un siglo.
  2. El dominio del espacio geográfico integral de Guyana (al este del río Esequibo), accede no solo a lo que en ella se produce por medio de la actividad que ejerce el hombre y la tecnología disponible, sino también a lo que se le une y añade por obra de la misma naturaleza, y viceversa, sumatoria de potenciales que albergarían una fortaleza de primer orden para ambas partes.
  3. La población esequibense que habita en el territorio continental en reclamación por parte de Venezuela, representaría apenas el 4,58 % de la sociedad venezolana (base calculada sobre la población venezolana de 33.000.000 de habitantes); en cambio el territorio con respecto al espacio geográfico existente y los recursos que allí dispone, representa el 24,55%, porcentaje que se incrementa con la inclusión de los espacios acuáticos respectivos.
  4. Permitiría neutralizar al Gobierno de Guyana en cuanto a su absurda retórica ante la comunidad internacional sobre las pretensiones de Venezuela sobre el espacio geográfico integral del Esequibo, al haber acudido dicho Gobierno guyanés ante la Corte Internacional de Justicia, amparado por el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas, resquebrajando con ello el espíritu del Acuerdo de Ginebra de 1966, además de buscar neutralizar el intento sustentado de Venezuela, quien ha demostrado que no hay relación alguna que justifique el rol de victimización de Guyana, sobre la extensión del espacio geográfico integral, la población, el espacio vital y la calidad de vida de su comunidad.
  5. Permitiría orientar acciones estratégicas venezolanas de primer orden, hacia la apertura del campo geopolítico venezolano al este de la Nación, con Suriname, hecho que necesita fortalecer en sus relaciones por intereses comunes existentes que beneficiarían a todas las partes, además de abrir una mayor brecha tendiente a consolidar la libre y natural salida venezolana hacia el Océano Atlántico.
  6. Acentuaría la política exterior de manera autónoma, inédita en el continente y de perfil propio. La posición geopolítica venezolana fortalecida, evolucionaría gradualmente con significante grado de madurez, que con voluntad y entendimiento, consolidaría uno de los objetivos geoestratégicos fundamentales que debería conformar la visión de Estado, como lo es la salvaguarda de la integridad territorial, vinculando posiblemente a las Guayanas y al Caribe en el acontecer político como área vital para la República, redimensionando el ámbito geográfico del interés nacional.
  7. Constituiría la médula espinal de la América Meridional como ejemplo de capacidad y fortaleza regional, al lograr una integración de mayor profundidad y entendimiento, que solo arribaría hacia fructíferas respuestas que hoy por hoy demandan las poblaciones esequibana y guyanesa, a pesar de la aparente mejora proveniente de la extracción petrolera off shore perteneciente a los venezolanos en los espacios acuáticos del Atlántico, y que solo se ha estado beneficiando Guyana, pero por confrontaciones políticas internas de ese país, no ha sido posible percibir mejoras sustanciales, hecho que debilita a esa Nación.
  8. El desarrollo a ser alcanzado por el Estado venezolano con este logro de integración binacional, repercutiría indefectiblemente en las políticas internas, externas, geopolíticas, geoestratégicas, geoeconómicas, oceanopolíticas y en el liderazgo cónsono a las realidades que asoma el pensamiento y la racionalidad de las Naciones en los albores del siglo XXI. La integración binacional como atracción y conexión, le daría valor agregado a las relaciones internacionales caracterizadas por la aparición de bloques económicos unidos por ambas Naciones y, por una creciente interdependencia.
  9. La capacidad de avenencia ente ambas naciones se fortalecería y, Venezuela podría ser garante del orden en la América Meridional, dado que permitiría con sus potencialidades unir no tímidamente, como pudiesen ser calificados algunos esquemas integracionistas vigentes, sino garantizar a la comunidad óptimos niveles de desarrollo y vida sustentables.

Venezuela ha venido asumiendo posiciones extremas, mediante una participación protagónica desde inicios del siglo XXI, velando por intereses comunes de los pueblos de América, sin tutelas, interferencias o amenazas foráneas, pero ha tendido a decaer como producto de la inconstancia de sus políticas, pero si se empeña en darle un vuelco en positivo a su política exterior, este liderazgo aumentaría su capacidad crediticia y fortalecería su influencia, y más aun con las posiciones crecientes en el ámbito mundial que ha obtenido como producto de los recursos estratégicos que posee en distintos rubros, colocándola si se empeña en ello, como Nación de potencia mediana emergente con decidida influencia en el acontecer político.

No obstante, la trascendencia de Venezuela en el marco de la integración con Guyana, no debería verse nunca como hegemónica con características tergiversadas, como lo ha sido precisamente la dominación de otros países, sino como la necesidad de sincerar en un escenario distinto al que se inició desde el momento en que alcanzó esta su independencia, siendo Venezuela uno de los países que apoyó abiertamente esa decisión en el seno de las Naciones Unidas a través de la Comisión Política para la descolonización.

El histórico manejo de las políticas por parte del Estado venezolano, ha sido ejemplo en el tiempo, dado que uno de sus pilares fundamentales como lo es la Fuerza Armada, ha salido de sus fronteras solo para contribuir con la libertad de los pueblos y sus derechos. La integración binacional entre Venezuela y Guyana sobre el espacio geográfico integral del Esequibo, debe ser el primer paso de hecho y derecho en cuanto atracción y conexión se refiere, en virtud de las circunstancias históricas, geográficas y sociales que han sido interrumpidas en la mayoría de los casos por barreras artificiales de carácter político e interpretativo; y el mayor o menor grado de esta acción dependerá de la política de ambos Estados, en que permitan adelantar verdaderos procesos de acercamiento, eliminando barreras y sin sabores del pasado y, creando condiciones adecuadas que demuestren una voluntad política distinta a la que ha exteriorizado Guyana.

La integración de Venezuela con Guyana abordando el tema económico, no debe estancarse en ese aspecto como lo ha sido tradicionalmente, es decir, que la integración económica no puede ser el objetivo general si se consideran las marcadas diferencias existentes sobre el litigio territorial entre ambas Naciones; por lo que debe incluirse el reforzamiento de la identidad venezolana sobre la población en ese espacio geográfico integral, el amoldamiento de comportamientos que refuercen los puntos convergentes mediante cónsonos y constantes sentimientos de apego y pertenencia tanto a la socio cultura como a las actividades económicas que otorguen calidad de vida a ambas comunidades.

Como posible escenario bajo la coyuntura de atracción y conexión, la integración binacional de Venezuela con Guyana implica preparar en principio, escalonada y constantemente, la recuperación del espacio geográfico integral del Esequibo, con el fin de asentar elementos que permitan redefinir las condiciones existentes, es decir, de ser la máxima aspiración hasta hoy en día presentada por los estudiosos de Guyana para la recuperación del Esequibo, la realidad de hoy en día debe conllevar a que debe considerarse más bien una condición completa, sistémica, armónica y cabal, en el que deben abordarse con claridad, capacidad de decisión y respuesta, todos los puntos que implica precisamente el contexto de una real integración.

Finalmente, no tiene cabida en el ejercicio de la salvaguarda de la integridad territorial de la Nación, que por un simple acuerdo político y diplomático ocurrido históricamente entre otros Gobiernos a expensas de los venezolanos, se evite constituir lo que debería ser hoy en día el vigésimo cuarto Estado venezolano, denominado Esequibo, y menos aún, al considerar el origen y asentamiento de la población de razas negra e hindú ubicados en Guyana al este y no al oeste del Río Esequibo, que de manera arbitraria y por la presión política y militar sustentada en los intereses imperialistas de Gran Bretaña, le despojaron al gentilicio venezolano con métodos impuestos y característicos de la política internacional colonialista, un territorio continental a través de la firma de un Laudo, cuya validez quedó deshonrada por tratar de consolidar la ocupación fraudulenta del espacio geográfico integral reclamado, habida cuenta del atropello incurrido en contra de Venezuela.

Por: CA (r) Dr. José Chachati Ata

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