Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo
Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo

Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, VIII Fase – 86ta. entrega

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(Continuación)

En el complejo manejo geopolítico actual de Venezuela sobre el tablero estratégico mundial y sobre todo regional de hoy en día, a propósito de atender la dificultosa situación interpuesta por el Gobierno de Guyana, y enlazada con la controversia actual sobre el espacio geográfico integral del Esequibo, el Gobierno de Venezuela en conjunto con los organismos competentes, requiere profundizar el proceso de evaluación y reconstrucción minuciosa, para la conformación de un crudo escenario sobre el que se han apuntalado en apariencia, distintos vectores traducidos como campos de acción procedentes de diferentes gobiernos, organismos y países, en el que la balanza del poder estructural agregado y situacional, ha ido y aun sigue dirigida en contra de nuestra Nación, intentando alejar las posibilidades de alcanzar un verdadero entendimiento con Guyana, para la obtención de una solución práctica y satisfactoria del diferendo en el marco del Acuerdo de Ginebra de 1966.

En este contexto, comencemos por señalar que la Comunidad Británica de Naciones no es una federación de Estados, y no cuenta con un conjunto de estrictas obligaciones contractuales. Funciona mediante reuniones informales entre Jefes de Estado y Gobierno, donde se logran resoluciones por consenso. La Reina Isabel II, es vista como el símbolo de la asociación entre los países miembros y como la máxima autoridad de la Mancomunidad, aunque no tiene poderes legales sobre la misma. Adicionalmente, la zona de libre comercio fue convertida en mercado común regional desde el año 1973, y aunque la CARICOM logró aumentar el comercio, la naturaleza insular de las economías de los Estados miembros, así como las relaciones bilaterales con naciones fuera del espacio geográfico que las circunscriben, han impedido avances ulteriores. El objetivo es lograr una comunidad viable, competitiva y sostenible, con mejor calidad de vida para sus pueblos. Esta visión la podrán alcanzar mediante una integración intensa, práctica y flexible con el entorno inmediato, y allí, Venezuela juega geopolíticamente un rol trascendental que lo ha ido manejando en mi opinión, un tanto acertado, pero no con la intensidad requerida, lo que ha conllevado a manejos de escenarios con constantes altibajos, hecho que aun denota una sensible inestabilidad en el proceso de entendimiento, cooperación y sobre todo reciprocidad; este último término pareciese que no existe ni se prevé manejarlo en el vocabulario de esas naciones para con el Estado venezolano, a pesar de todas las bondades y flexibilidades otorgadas.

Guyana como parte de estas organizaciones, ha venido escalonadamente utilizando el poder táctico frente a Venezuela, logrando alcanzar ventajas para establecer como objetivo fundamental, el internacionalizar el problema limítrofe, denunciando la agresión venezolana de ser una nación petrolera, imperialista, reaccionaria, poderosa, agresiva, blanca, grande y racista, frente a una Guyana afroasiática, tercermundista, pobre, no alineada, pequeña, de color, pacífica y débil; y mientras que su política exterior se ha encaminado hacia ese fin, ha otorgado concesiones petroleras a empresas trasnacionales en los espacios acuáticos del Atlántico pertenecientes a lo que debería ser el vigésimo cuarto Estado denominado Esequibo, ha continuado desarrollando actividades económicas en diferentes sectores, violando expresamente lo establecido en el Artículo V del Acuerdo de Ginebra de 1966, ha demandado a Venezuela ante la Corte Internacional de Justicia para dirimir la validez del Laudo Arbitral de 1899, dándole la espalda al Artículo IV del Acuerdo ya señalado, cuando este punto ya perdió validez desde 1966, ha evadido ofensiva y permanentemente el conformar una mesa de entendimiento con Venezuela, ha buscado interrumpir la libre y natural salida de Venezuela hacia el Océano Atlántico, y no ha presentado prueba alguna contundente para demostrar históricamente la tenencia de un territorio que le fue otorgado por Gran Bretaña, mientras que Venezuela ha presentado pruebas irrefutables.

En esta muy hábil y perversa maniobra del Gobierno de Guyana sobre el entendimiento con Venezuela para la reivindicación del espacio integral en el Esequibo, le otorga la balanza del poder estructural situacional en posición favorable “por ahora”, dado que posee alternativas que la favorecen ante la comunidad internacional, pero al margen de lo establecido en el Acuerdo de Ginebra de 1966, buscando con la mayor intensidad posible, el resultado esperado a su favor, mas las pruebas históricas e irrefutables que posee Venezuela aunado a la situación interna dividida de Guyana, constituyen parámetros ineludibles que más temprano que tarde, deberá afrontar Guyana, aun cuando ha estado escudándose bajo la falda y los pantalones de otras naciones, atendiendo exclusivamente al uso del poder e interés que se maneja en esta coyuntura actual.

Si Guyana aceptase en el presente o futuro inmediato, admitir la interpretación del Acuerdo de Ginebra de 1966, en cuanto a la búsqueda de un arreglo satisfactorio y práctico, objetivo por el que ha venido trabajando la diplomacia venezolana, y ofrece llegar a un arreglo aceptable para ambas partes, entonces también el Estado venezolano enfrentaría en parte un problema inesperado a nivel político en cuanto al proceso de toma de decisiones, dado que para este escenario deseado, ninguna de las partes ha demostrado estar del todo preparada; y esta debilidad viene arrastrándose desde el siglo XX y aún continúa parcialmente en el siglo XXI, dado que se le habló al pueblo insuficientemente sobre esta realidad. Fue un tema prácticamente intocable por parte de la dirigencia venezolana, y los grupos que conformaron parte de la mesa informal e interna venezolana, no dieron muestras abiertas con hechos contundentes, sobre la aceptación de algún acuerdo que sea posible en la mesa de entendimiento. Debemos comenzar por romper este paradigma y afrontar esta realidad, exteriorizando ante la opinión pública nacional e internacional, sobre todo dirigida a los guyaneses, sobre la posición oficial venezolana que se manejaría, cuando se expresa el término “ arreglo práctico y satisfactorio”, aun cuando el caso se encuentra unilateralmente introducido en la Corte Internacional de Justicia.

En el siglo XXI, la oportunidad histórica que en apariencia desfavorece a Venezuela, abre una extraordinaria ventana para culminar a favor de nuestra nación este proceso de reclamación, que ha originado limitaciones en las relaciones con el mundo afroasiático y caribeño, incluyendo a la comunidad internacional en general; el Estado venezolano tiene por naturaleza, condiciones para adoptar esta responsabilidad, y realizar un referéndum luego del proceso de preparación y educación al pueblo venezolano, sobre el tema de la reivindicación y sus potenciales consecuencias internacionales. El fin, es lograr los acuerdos entre los grupos integrantes de la mesa interna venezolana, para otorgar elementos contundentes, reales y serios a los actores participantes en la mesa externa de entendimiento.

La política venezolana aplicada en cuanto al uso del poder estructural agregado y situacional en el escenario geopolítico sobre la integración latinoamericana, permitiría obtener logros que derivarían en la necesidad obligante de orientar las negociaciones hacia un modelo novedoso en el que se ampliasen las variables sobre integración, y que estas sean solidarias y sensibles a los intereses sobre el ejercicio de la soberanía y la cooperación internacional; pero para ello, se requiere un sensible ajuste de la política exterior, ello amerita contar con gente muy bien preparada y calificada para manejarse a través de las distintas Embajadas de Venezuela hacia ese fin en el exterior; ello tendría su fundamento en la creación de mecanismos que aprovechen las ventajas cooperativas entre las diferentes naciones asociadas para compensar las asimetrías entre ellos, es decir, la cooperación como oportunidad mediante el uso de fondos compensatorios destinados a la atención y corrección de imposibilidades intrínsecas de los Estados miembros, aunado a la firma de tratados comerciales orientados al bienestar de los pueblos.

Una acción de esta naturaleza, para con la reivindicación integral del espacio geográfico venezolano del Esequibo, permitiría anticipar tiempos conciliadores y de entendimiento mediante un escalonado proceso de acercamiento; y ello podría resaltar la presencia de una integración posible y distinta a las existentes políticamente hasta la actualidad; a pesar de la intervención de la Corte Internacional de Justicia, hecho que permitiría alcanzar un mayor nivel de entendimiento en el escenario geopolítico, y además, originaría la apertura de distintas ventanas para solucionar esta controversia territorial, dado que existen vías alternas que coadyuvarían y fortalecerían el entendimiento y la posible atracción, conexión e integración binacional con Guyana; y de haber una verdadera voluntad, ello sería cuestión de tiempo para modificar el poder estructural táctico a favor de esta Nación; de allí, se presenta a continuación la realidad actual con los elementos y hechos analizados del poder estructural, situacional y táctico entre Venezuela y Guyana:

Para Venezuela

  1. Es incomparablemente superior, pero insuficientemente aprovechado el poder estructural agregado.
  2. Elementos fundamentales como el territorio y la población son superiores a Guyana.
  3. Venezuela no ha aceptado llevar el caso de la controversia a la Corte Internacional de Justicia, dado que carecería de sentido la firma y el compromiso adquirido en el Acuerdo de Ginebra de 1966.
  4. Como futuro escenario para el logro del entendimiento, Guyana busca que la Corte Internacional de Justicia se incline a favor de esta, dándole validez al Laudo Arbitral de París de 1899, o en caso contrario, que el Estado venezolano acceda a algún tipo de concesión territorial sobre el espacio geográfico integral del Esequibo.
  5. El statu quo actual es en la actualidad la alternativa menos favorable para Venezuela, mientras que para Guyana le ha beneficiado, y más aún, con las acciones compartidas con otros gobiernos, organismos internacionales y países.
  6. La intervención militar como alternativa es el escenario de poca probabilidad de aceptación ante la comunidad internacional.

Para Guyana

  1. Tiene actualmente la administración del Territorio Esequibo, manteniendo el statu quo frente a Venezuela.
  2. Además de tener la posesión del espacio geográfico integral del Esequibo, cuenta también con el reconocimiento de la comunidad internacional regional y de países del primer mundo.
  3. Fue apoyada por el Secretario General de las Naciones Unidas probar la validez del Laudo Arbitral de París de 1899 a través de la Corte Internacional de La Haya.
  4. La controversia territorial es percibida ante la CARICOM como un problema existencial; en efecto, se apoya la tesis de estar en juego más de las 2/3 partes del actual espacio geográfico.
  5. La salvaguarda de la integridad territorial se percibe en apariencia como un fin apremiante para Guyana, sin embargo los hechos demuestran lo contrario.
  6. La intensidad con la cual se busca el resultado preferido (poder estructural situacional) es significante.
  7. Guyana denunció a Venezuela ante la comunidad internacional sobre la campaña de presión e intimidación destinada a debilitar su resolución.
  8. Cuenta actualmente con el apoyo de Naciones como los Estados Unidos, Gran Bretaña, Brasil, las naciones de la Comunidad Británica de Naciones (Commonwealth), la Comunidad de Naciones del Caribe (CARICOM) y el Movimiento de los Países No Alineados, del cual Guyana fue el primer miembro en Sudamérica.
  9. El eje portante de la estrategia defensiva es internacionalizar el conflicto,
    que se concreta en denunciar la agresión venezolana en toda instancia internacional posible.
  10. La intensidad de Guyana sobre el tema en sí ha sido fluctuante, pero los hechos internos que ocurren como producto de la implementación de sus políticas, señalan claras contradicciones que podrían desembocar en consecuencias irreversibles.
  11. La táctica de Guyana consiste básicamente en la búsqueda de aliados y la formación de coaliciones, que hagan más costosa para Venezuela el modo de presión, y mayormente prohibitivas las alternativas agresivas.

Esta comparación le permite al lector tener una apreciación más clara sobre la realidad que se viene manejando se este tema controversial, aunado a las actitudes asumidas por cada una de las naciones frente al uso del poder estructural y táctico respectivo, en el que a pesar de esta situación existente, Guyana continúa intentando el ocultamiento y disimulación inadecuada de su situación interna, desviando la atención internacional en contra de Venezuela, al carecer de elementos contundentes que inevitablemente la irán acorralando en el tiempo, y con ello, tendrá que recoger las espinas que esparció innecesariamente, pudiendo haberse acogido a un Acuerdo que ella misma aceptó y firmó desde el año de su independencia.

Por: C/A (r) Dr. José Chachati Ata

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