Ataque de pánico

Ataque de pánico. Aprende a enfrentarlo

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Cuando el cerebro considera que hay una situación de peligro siendo esta inexistente, se experimenta tan desagradable situación. La persona llega hasta pensar que su vida está en riesgo fatal.

Ataque de pánico. ¿De qué se trata?

Un ataque de pánico es la aparición repentina de un miedo intenso que en cuestión de minutos desencadena reacciones físicas muy alarmantes.

Esto hace pensar que la vida está en riesgo.

Ataque de pánico: Víctimas de la irrealidad

Imaginemos una situación característica.

Repentinamente se comienzan a sentir dolores en el pecho, taquicardia y dificultades para respirar. La persona acusa miedo porque piensa que va a sufrir un infarto.

Simultáneamente, varias partes del cuerpo se adormecen. Una sensación de hormigueo intensa y alarmante invade al individuo.

Además de un trance cardíaco, la persona no desestima que se trate de un derrame cerebral.

Imagina que va a morir y acude prontamente a un centro de salud para ser atendido.

Lo descrito puede representar un ataque de pánico.

Ataque de pánico

Ataque de pánico: Situación desesperante

Los ataques de pánico son una de las peores experiencias que un individuo pueda vivir.

Por lo general, se manifiestan sin previo aviso y, tal como dijimos, a través de dolores en el pecho, aumento de los latidos cardíacos, sudoración y temblores.

Además, adormecimiento en las manos, pies o rostro; hormigueo; mareos; sensación de ahogo; e irrealidad.

Generalmente, los ataques de pánico alcanzan su mayor nivel en los primeros diez minutos.

Debido a la intensidad de sus síntomas es muy probable creer que se está sufriendo de un ataque cardíaco o de una anomalía cerebrovascular.

¿Por qué a mí?

A pesar de que los ataques de pánico constituyen episodios aterradores, físicamente son inofensivos y no causarían tales dolencias. Mucho menos la muerte.

Los ataques de pánico se extienden alrededor de 20 a 30 minutos. Después de los primeros diez minutos los niveles comienzan a disminuir.

Luego de que la persona sufre su primer ataque de pánico es probable que tenga otros debido al miedo de pensar que la vida está en riesgo.

Eso hace que entre a un círculo vicioso difícil de romper, pues le cuesta admitir que se trata de ansiedad. Desarrolla, entonces, una angustia constante.

Aunque algunos estimen que los ataques de pánico surgen sin motivo aparente, siempre tienen una causa, la cual está vinculada con situaciones traumáticas del pasado.

También por eventos muy estresantes de la actualidad o la proyección a enfrentar situaciones del futuro.

Ataque de pánico

Ataque de pánico: Cerebro en modo «automático»

La mezcla de la tristeza, angustia, preocupación y estrés hacen que el cuerpo humano se sienta en situación de peligro inminente y sin opción de poder evadirse.

En respuesta a esto el cerebro, de forma automática, le ordena al sistema nervioso que hay que prepararse para huir o para luchar. Ello ocurre después de que el cerebro efectúa una fuerte descarga de adrenalina.

La aprensión a un ataque de pánico puede obstaculizar las actividades diarias y la calidad de vida.

Hay personas que, inclusive, desarrollan miedo a salir de la casa.

Ataque de pánico

¿Qué hacer para superar un ataque de pánico?

Si se siente que son frecuentes los ataques de pánico y se pretende eliminar dicha situación, hay que seguir una serie de pasos.

Primero, identificar los síntomas reconociendo que son temporales y no causan daño físico.

Luego, controlar la respiración: se inhala por 5 segundos, se retiene el aire 3 segundos y se exhala por 7 segundos. Repetir el proceso 10 veces para que se oxigene el cuerpo y el ritmo cardíaco vuelva a la normalidad.

Un tercer paso es inhalar aceite de lavanda. La aromaterapia es una de las formas más efectivas de controlar los ataques de pánico pues relaja y tranquiliza.

Además, se aconsejan los ejercicios de atención para volver a la realidad.

Emplear los sentidos: por ejemplo, observar cinco cosas por separado; escuchar tres sonidos diferentes; o tocar tres objetos analizando la temperatura, textura y uso.

Por último, no salir corriendo del sitio donde se produjo el ataque de pánico para que la mente asimile que no corre peligro.

A pesar de los ataques de pánico que pueden presentarse, lo recomendable es no dejar de hacer las actividades normales que se realizan a diario.

Así, se le estará enviando el cerebro el mensaje de que no hay ninguna razón para que active el estado de pánico.

Tomado de Mente sin Ansiedad, Mayo Clinic, Medline Plus.

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