La vida son palabras – por Rodolfo Izaguirre

Existen muchas maneras de definir la vida, una de ellas es decir que son palabras dichas en determinada circunstancia de júbilo, de amor o tristeza, de emocionadas sorpresas, palabras de agobiado pesar o nunca dichas puesto que el silencio puede ser el discurso más expresivo cuando va colmado de afecto o dura intemperancia; puede ser agresivo, insultante, feroz. La palabra humana, decía Gustavo Flaubert, «es como una caldera rajada con la que tañemos melodías buenas para hacer bailar un oso cuando quisiéramos conmover a las estrellas».

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La roca de playa Larga – por Rodolfo Izaguirre

Atrás queda el caluroso tumulto humano de Naiguatá y la costosa serenidad de los clubes y balnearios privados que se activan en su cercanía y se abre entonces la larga carretera paralela al mar que conduce a Los Caracas, aclamada zona vacacional en tiempos de Pérez Jiménez recuperada hoy, pero solitaria y al parecer militarizada. A la izquierda de la carretera se mantiene la inmensa eternidad del mar y la clara línea de un horizonte inmóvil.

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Mirar la felicidad – por Rodolfo Izaguirre

Pero en este mes de mayo se trataba de explorar el vasto y complejo universo de la Felicidad y la Asociación le dedicó toda una Jornada y con la presencia de psicoanalistas de reconocida experiencia ofreció diversas miradas que la escudriñaron y explicaron de dónde proviene y qué hacer con ella.

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A bordo del Auriga – por Rodolfo Izaguirre

El Capitán, obligado por las leyes del mar ordenó que el Auriga con unos potentes faros encendidos girase una y otra vez iluminando las oscuras aguas en un descomunal e inútil esfuerzo por encontrar un cuerpo italiano hundido en el mar. Un barco a lo lejos hizo dramáticas señales solidarias y resultaba algo mágico e irreal aquel diálogo de blancas y potentes luces fraternizando en medio de la tragedia. 

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Los azulejos de Judy Garland – por Rodolfo Izaguirre

Tengo hermosos y muy viejos muebles de paleta provenientes de la casa de Manuel Lobo, el padre de Belén mi mujer y coloco la mecedora frente al gran ventanal de la sala y allí espero al amanecer cuando aparece la bella e intensa luz de Caracas y admiro el cielo limpio y azul o me entristece su enfermiza blancura cubierta de nubes y el sol detrás de ellas molesto porque no puede mostrar el poder del fuego que arde en él.

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Asuntos del tiempo – por Rodolfo Izaguirre

Evito caer o precipitarme en la nostalgia porque es una vieja trampa del tiempo para anclarnos en el pasado e impedir que nos escapemos de él para asentarnos brevemente en el presente y volcarnos hacia el futuro que nos espera porque somos el amor. Pero el tiempo es astuto y sagaz.

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