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Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, II Fase – 49na. entrega

(Continuación)

Siguiendo la línea establecida en el artículo anterior, se había abordado como punto central el lograr determinar cómo venezolanos cual sería el mejor camino a seguir en la actualidad, para afrontar el escenario existente relacionado con la recuperación del espacio geográfico integral del Esequibo, en el que se consideraron varios acontecimientos ocurridos en años recientes, tales como el hecho en el que el Gobierno de Guyana actuó de manera inadecuada al evadir la aceptación del manejo del litigio a través de la figura del Buen Oficiante, dando así largas inexcusables pese a la solicitud realizada por Venezuela, hecho que conllevó a la adopción de una actitud más enfática a partir de la llegada del nuevo Gobierno guyanés electo en el año 2015, encabezado por el Presidente Granger, y que por lo visto, se mantiene igual con el nuevo Presidente electo de ese país.

Y es que todos los venezolanos y la comunidad internacional debemos estar muy claros que desde el principio, el Gobierno de Guyana intentó boicotear el Acuerdo de Ginebra de 1966, en contraposición con la actuación de Venezuela en la que Sí reconoció la independencia de ese país una vez otorgada por el Gobierno de Gran Bretaña, expresando como era lógico las reservas sobre sus límites territoriales. Está más que claro, que la política fundamental y continua de los distintos Gobiernos de Guyana que desde ese entonces han estado en el poder, estuvo dirigida a ganar fundamentalmente tiempo jugando al desgaste, y mientras tanto, se dedicó a buscar y otorgar la explotación de los recursos allí existentes, tanto en el territorio continental como en los espacios acuáticos respectivos en el Océano Atlántico, haciendo caso omiso de lo establecido en el artículo V del Acuerdo de Ginebra, hecho que ha constituido un frontal irrespeto y una evasiva a la búsqueda de una solución práctica y satisfactoria para ambas partes.

Hubiese valido la pena desde ese entonces, y aún lo vale hoy en día indagar con el mismo gentilicio esequibano de hoy en día, el lograr formalizar lo que ya se ha averiguado colateralmente por parte de Venezuela, sobre la aprobación de los esequibanos en cuanto a su preferencia de anexarse como venezolanos o como guyaneses, dado que la respuesta obtenida desde ese entonces ha sido favorable a favor de nuestra nación. En otras palabras, realizar un referéndum hoy en día sobre este particular, demostraría claramente que los esequibanos prefieren el otorgamiento de la nacionalidad como venezolanos y no como guyaneses. Este simple hecho es un factor histórico que fortalecería sin cabida a discusión alguna el sentido de integridad territorial de los habitantes de dicho territorio hacia Venezuela, y conformaría ineludiblemente una debilidad marcada para el Gobierno de Guyana, quien se ha sustentado desviadamente sobre otros factores, tratando de ocultar como lo ha venido haciendo, lo que se traduce finalmente en un conjunto de fragilidades que no le permiten ventilar la realidad sobre un espacio geográfico que no le pertenece, al igual que el rechazo de sus connacionales.

Y sobre el área geográfica en reclamación, es necesario acotar que una de las variables que ha conformado la ecuación matriz manejada sobre la realidad de los espacios acuáticos en el Océano Atlántico, sufrió una transformación desde inicios del siglo XXI con la exploración y detección de petróleo existente en la plataforma continental de las áreas marinas y submarinas proyectadas desde el Territorio Esequibo, siendo ello una de las causas principales que vinculadas con el otro puntal enmarcado en el vacío que dejó el Buen Oficiante fallecido desde el año 2014, hizo que el Gobierno de Guyana cambiara de criterio, desvinculándose inapropiadamente de lo establecido en el Acuerdo de Ginebra de 1966, permitiendo de entrada el financiamiento ofrecido por la empresa norteamericana Exxon Mobil en conjunto con otras empresas interesadas en la explotación de dichos recursos en las aguas ya señaladas, y ello se hizo sin tomar en consideración el Acuerdo internacional ya firmado, así como tampoco el respeto requerido en el proceso de entendimiento para llevar a un buen término el litigio existente, lo que constituye una clara demostración sobre su actuación desesperada, al tener la necesidad de desviar la atención ante la comunidad internacional sobre lo que no ha sido capaz de sustentar, debiendo acudir al uso de artimañas y enredos que han involucrado a otros países, así como a organizaciones, siendo estas principalmente las Naciones Unidas y la Corte Internacional de Justicia.

Los ocultamientos sobre el gentilicio esequibano y las declaraciones
emitidas desde ese entonces por el Gobierno de Guyana con el rompimiento de lo establecido en el Acuerdo de Ginebra de 1966, conllevan claramente a entender que Guyana: no desea llegar a un arreglo definitivo, práctico y satisfactorio para ambas partes, dado que su tendencia ha sido más bien la de crear condiciones propensas a la conformación de posibles tensiones y posteriores crisis, al igual que el bloqueo de la negociación actual, mediante el desconocimiento de los medios políticos establecidos a través del Secretario de las Naciones Unidas, y forzando a mi criterio, torpemente, el uso de un recurso judicial a través de la Corte Internacional de Justicia, en el que ha estado buscando enmarcar el contencioso a la validez o nulidad del Laudo Arbitral de París de 1899.

Y aun frente a esta actitud un tanto hostil de Guyana, el Estado venezolano ha seguido manteniendo una posición ponderada al tratar de evitar caer en las desestimaciones y provocaciones realizadas por dicho Gobierno guyanés, inclinándose más bien a la búsqueda de una mayor cooperación y reciprocidad entre las partes, pese a que las acciones de exploración y explotación continúan su rumbo en los espacios geográficos que se encuentran en litigio, por lo que aun así, Venezuela ha continuado dándole cumplimiento a lo establecido en el artículo IV, aparte 2 del Acuerdo de Ginebra, el cual establece el uso de medios que conduzcan a una solución pacífica de la controversia, con miras a un arreglo práctico y satisfactorio para ambas partes de la controversia territorial, cuyo punto de origen ha sido la contención venezolana sobre el carácter nulo e írrito de la sentencia del Laudo Arbitral de París de 1899.

Culmino este artículo expresando que no existe soporte alguno que demuestre que el medio establecido por el Secretario General de la ONU
mediante la figura del Buen Oficiante haya fracasado, por lo que debería continuar el litigio en atención a lo establecido en el Acuerdo de Ginebra de 1966, y de considerarse que ese ya no era el medio más adecuado, debió haberse continuado el manejo de la controversia territorial existente a través del mismo mediador y con la formulación de alguna propuesta adicional; esto debe entenderse sin dualidades de interpretación, exacerbando el hecho que dicho Secretario de la ONU no podría manifestarse a conveniencia mediante una actuación limitada, dado que desde el principio debió ser y debió continuar siendo el conductor de diferentes propuestas sobre el tema en cuestión, por lo que el recurso de acudir a la Corte Internacional de Justicia no luce bajo ningún concepto
el medio más idóneo para alcanzar un arreglo práctico y satisfactorio, tal como lo expresa el Acuerdo de Ginebra de 1966.

Y visualizando para quienes hayan pensado que el Derecho pudo acompañar a Guyana en su comparecencia ante la Corte Internacional de Justicia como organismo competente, dicha acción se contradice con el verdadero espíritu del Acuerdo de Ginebra de 1966, dado que el uso de este medio como bien lo establece el mismo, debió haberse constatado por ambos partes, hecho que no fue así como lo han demostrado los eventos ocurridos. Y es por ello y otras razones adicionales, que algunos escritos posteriores deberán continuar sustentando la torcida y torpe actuación del Gobierno guyanés, no sin olvidar que ellos seguirán siendo vecinos de Venezuela y no de otras naciones al tenernos como país fronterizo al oeste del Río Esequibo.

José Chachati Ata

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Una respuesta a «Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, II Fase – 49na. entrega»

Totalmente de acuerdo con la estrategia de plantear la realización de un referendum consultivo, con carácter vinculante, donde se pregunte a los pobladores Esequibanos cuál nacionalidad les gustaría o preferirían tener, si la venezolana o la guyanesa, siendo importante que paralelo a ello, el Estado venezolano implemente acciones que coadyuven a motivar la identificación del pueblo Esequibanos con nuestro país, tales como la construcción de infraestructuras adyacente al territorio en reclamación, para que ellos tengan acceso a servicios básicos y de salud, garantizar escolaridad para los niños, y creación de fuentes de empleos, para los adultos, y así ir incrementando la puesta en práctica de cuanta iniciativa favorezca en este sentido.

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